miércoles, 25 de julio de 2012

Poemas y otras cursiladas varias.


Tenía que contarlo...
[Poesía] Poemas por aburrimiento. [Poesía]
[Poesía] Poemas por sueño. [Poesía]
[Poesía] Uno que no va para la de siempre. [Poesía]
[Poesía] Otro que sí. [Poesía]

[Poesía] Inconcluso...¿ME AYiUDÁIS?? [Poesía]
[Poesía] No es lo mismo... [Poesía]
[Poesía] aaaaaaaaaaaa [Poesía]
[Poesía] Ojalá fuera cierto... [Poesía]
[Poesía] Uno muy viejo... [Poesía]
[Poesía] Un par de retoques y... [Poesía]
[Poesía] De mis japi taims. [Poesía]
[Poesía] Uno mu malo. [Poesía]
[Poesía] Mi favorito *_* [Poesía]
[Poesía] Lo malo no es perderle... [Poesía]
[Poesía] No merece la pena, dadle a otro... [Poesía]
[Poesía] Uno normalucho... [Poesía]
[Poesía] Un insulto a mi modestia (H). [Poesía]
Madrid.
[Poesía] Sweet dreams. [Poesía]
[Poesía] Pensamiento romántico. [Poesía]
[Poesía]Sí es un poema y no, no es triste. [Poesía]
[Poesía] Primer amorrrrr.... [Poesía]
[Poesía] Sentimientos extraños. [Poesía]
[Poesía] Sí, pero ya no es lo mismo... [Poesía]

[Poesía] Qué bien rima a ti con por ti -.-" [Poesía]
[Poesía] Porque SIEMPRE tendrás mi bendición... [Poesía]
[Poesía] Mejor tener desamor que nada. [Poesía]
[Poesía] Resumen del anterior. [Poesía]
Lo siento :(
 [Poesía] I miss you... [Poesía]
 [Poesía] Sweet dreamas 2 [Poesía]
 [Poesía] ¡Hasta siempre!  [Poesía]
 [PoesíaPARA EMOS] Relación CASI lógica de lo cursi y lo suicida [Poesía PARA EMOS]
 [Poesía] Primera estrofa. [Poesía]
 [Poesía] Intento de olvido. [Poesía]
 [Poesía] Laaarga, pero merece la pena ^^ Creo... [Poesía]
 [Poesía] ¿Ex y amigos? [Poesía]
 [Poesía] First loves. [Poesía]
 [Poesía] 6a6a6a8a [Poesía]
 TEMEDME.
 [Poesía] Un día te voy a comer. (Hannibal Leccter). [Poesía]
 [Poesía] Blasfemia [Poesía]
 [Poesía] Largo de mi mente D: [Poesía]
 [Poesía] Más distancia. [Poesía]
 [Poesía] Intentando emular a Béquer... [Poesía]
[Poesía] Endecasílabos del diablo [Poesía]
 [Poesía] Pesimismo. [Poesía]
Veinte añitos.
 [Poesía] Roca costera. [Poesía]
[Poesía] Me muero. [Poesía]
 [Poesía] Peliazul. [Poesía]
 [Poesía] Profundidad... [Poesía]
[Poesía] Amanece... [Poesía]
 [Poesía] Intento de disculpa. [Poesía]
 [Poesía] Acróstico de disculpa. [Poesía]
 [Poesía] Rómpemelo. [Poesía]
 [Poesía]Dolor. [Poesía]
 [Poesía] Ojalá pudiera decir que no va totalmente en serio. [Poesía]
[Poesía] El placer de recordar. [Poesía]
 [Poesía] Mereces la pena. [Poesía]
 [Poesía] La chica de mis sueños. [Poesía]

Historia "Pregunta antes de disparar" (O "Muere follando").

Capítulo primero.
Capítulo segundo.
Capítulo tercero.
Capítulo cuarto.
Capítulo quinto.
Capítulo sexto.
Capítulo séptimo
Capítulo octavo.
Capítulo noveno.
Capítulo décimo.
Epílogo.

lunes, 23 de julio de 2012

EPÍLOGO. Por fin!!! Sé que es largo, pero quien haya leído el resto sabe que quedaban bastantes cabos que atar.


EPÍLOGO.
Noa observaba desde el suelo cómo la mujer que le había apuñalado se levantaba y se iba como si nada con el otro hombre. Cuando le atravesó la garganta (dolió menos de lo que esperaba, aunque le dejó sin fuerzas y cayó al suelo casi al instante, fulminado), entró en una especie de sueño en el que podía oírles hablar como un eco lejano, y del que no salió hasta que, al arrancarle la navaja de la herida, un dolor agudo e insoportable le recordó que seguía vivo. Entonces, abandonando los delirios de su imaginación, con los sentidos embotados y los nervios crispados, su memoria le hizo revivir las últimas horas de su corta vida.
La “aventura” comenzó ayer por la tarde, cuando su primo Danny y él decidieron ir desde la casa de éste, andando, hasta el poblado vecino, que era un “pueblo fantasma”, a ver a su abuela, la única habitante del abandonado pueblo a excepción de sus numerosos gatos, que campaban a sus anchas por todo el lugar. Gatos como el que ahora mismo estaba bebiendo del charco de sangre que había dejado en el suelo el acompañante de la chica que había intentado matarle. Y que, quizás, lo conseguiría sin tener que hacer nada más, sin siquiera darse cuenta, pasado un rato, cuando su cerebro acabase de cansarse del todo y decidiera descansar para siempre. Quiso apartar estas ideas y otras similares de sus pensamientos apartando la mirada del asqueroso animal, pero sus fuerzas le fallaron cuando intentó girar la cabeza, de lo que se alegró al recordar que tras él estaba el desfigurado cadáver de Danny.
Así que optó por cerrar los ojos y seguir recordando. Habían llegado al pueblo casi a las diez de la noche, pero, aunque en Sierra Andrea siempre refrescaba, también era allí verano, y aún estaba anocheciendo. Llegando, en la carretera, encontraron uno de tantos gatos…sólo que éste estaba  “un poquitín” aplastado…sobre todo la cabeza. Pero Danny lo cogió por el rabo para enseñárselo a su abuela y enterrarlo en su jardín. Así de…así era él. Tras una pequeña discusión, decidieron que merecía una digna sepultura, así que, aunque no fuera en el jardín, le enterrarían en el campo que había pegando a la cuneta, que estaba “blando” y en el que era fácil cavar con las manos. Alumbrándose con mecheros (iban preparados para todo) acabaron la macabra tarea y se dirigieron a la gasolinera,  que era la única tienda del pueblo, a por refrescos.
Ahí es donde todo empezó. Pues se encontraron al “gasolinero” tendido en el suelo boca abajo. Muerto. Noa no pudo evitarlo: cubriéndose la boca con ambas manos, corrió al baño a vomitar. Acababa de arrodillarse cuando Danny lo llamó –¡Viene alguien!- dijo. A unos cincuenta metros había un coche, con el motor apagado pero las luces encendidas. Y se oía a alguien discutir, así que al menos eran dos. Y seguramente discutían por haber dejado ahí el cuerpo a la vista de inoportunos testigos. Como ellos. Le dijo que no saliera, que él se escondería cerca y que no les habían visto. El asustado chico, en principio, salió corriendo hacia la casa de su abuela, pero antes de llegar, pensó que ésta se enfadaría por haber abandonado así a su primo, así que se quedó por allí cerca…más o menos cerca…
Noa pudo oírlo perfectamente desde donde se encontraba: el “¿Hay alguien?” que acababan de decir en la puerta sonó con la voz más inocente del mundo, una voz como de niña. Al menos había una chica entre quienes habían matado al pobre gasolinero. Intentaba no moverse ni producir el menor sonido, pero estaba temblando como no lo había hecho en su vida, sus dientes tiritaban, sus manos temblaban como si tocase el piano, y sus rodillas entrechocaban violentamente. Intentando no hacer ruido, se echó al suelo, hecho un ovillo, enrollando las piernas con los brazos. Ahora se oían susurros de una voz masculina. Y luego pasos. Se habían ido. O eso parecía. Pero por si acaso, no se movió de su escondite.
Y cuando por fin se decidió a salir, oyó algo en el exterior, en principio otra discusión, pero fue subiendo de tono, se oían casi claramente insultos a voces, un forcejeo, golpes sobre el coche…y finalmente gemidos. No sabía quién, pero había “alguien” sufriendo. Porque “otro alguien” le hacía sufrir. Quedó paralizado, se apoyó en la pared…y sin darse cuenta dio las luces. Silencio absoluto afuera. Momentáneo. Los gemidos dieron paso a más insultos y golpes. Y de pronto, dos tiros. Esto hizo al chico caer al suelo, instintiva e involuntariamente, cubriéndose la cabeza. Tras los “disparos”, alguien gritó “¡Largo de aquí!” y, entonces, reconoció la voz de su primo, que intentaba sonar lo más grave posible, y  recordó sus petardos. No se atrevieron a hablar hasta pasado un tiempo, y después decidieron quedarse escondidos hasta el amanecer, por si volvían. Ninguno de los dos logró dormir un minuto, aunque sí descansaron bastante.
Al amanecer, o poco después, un hombre y una mujer, los de anoche probablemente, entraron en la tiendita. Por su actitud no parecían muy psicópatas, la verdad. Hablaban con un tono como si no hubieran visto nunca un muerto. Seguramente, sólo sería una pareja de viaje que había parado a repostar. Aún cauteloso, se asomó a echarles un vistazo antes de mostrar su presencia. Y eso le salvó la vida, al menos de momento, pues vio a dos jóvenes con aspecto de drogatas, ella con una escopeta y él con un hacha y una gran navaja, estaban morreándose sobre el cadáver. Aterrorizado, volvió a meterse silenciosamente en el baño. Sonaron golpes metálicos, como si hubieran dejado caer las armas…eso le daría una oportunidad… Pero de pronto, su primo interrumpió su pensamientos -¡Están ahí ! ¡Están ahí!- gritaba. Pues qué novedad…  Y de pronto, sin más aviso que una palabrota de la chica, dos disparos (eran más fuertes que los petardos, pensó) Y, un momento más tarde,  otros dos. Esta vez, acompañados de un grito de dolor de Danny. Al principio, quedó más paralizado todavía, no podía ni tiritar. Pero aunque no quería abandonar a su primo, tampoco le apetecía seguir su suerte. Se armó de valor y decidió salir. Agazapándose tras los estantes, pudo coger una botella de cristal vacía que había tras el mostrador y colocarse tras el hombre sin  ser visto…no supo qué hacer, pero al ver el cuerpo mutilado de Danny, y antes de que la sensación que le anudaba el estómago le impidiera moverse o le hiciese mostrar su posición, actuó, quebrando la botella en la nuca del desconocido. Acto seguido, la chica con lágrimas en los ojos, le abrió el cuello… y hasta aquí hemos llegado pensó.
Sin saber muy bien por qué, esbozó una amarga sonrisa y abrió los ojos. Tenía la vista nublada, pero alcanzó a ver que en el enorme charco de sangre –realmente era enorme- ya no estaba el siniestro gato, sino los reflejos azules de la sirena de un coche patrulla. De los policías que había traído consigo Don Conrado, el cura que cada domingo venía a dar misa sólo para la abuela, que anoche le llamó para contarle que, tras una tonta discusión por la subida del precio de pan, al dependiente de la gasolinera le había dado un infarto. Aunque todo eso Noa no lo sabía. Pensó que ya era tarde para él, que ya estaba muerto, y justo antes de cerrar los ojos sin la mínima esperanza de volver a abrirlos, oyó que en un tono muy ligeramente asqueado, casi indiferente, que alguien decía “Aquí dentro hay otros dos”.



domingo, 15 de julio de 2012

Capítulo DIEZ.

CAPÍTULO 10.
-¿Crees que serás capaz de conducir hasta un hospital, Tannya? -Preguntó Lyss. Iba apoyándose en su chica, camino del coche, y acababan de pasar sobre el primer chico, junto al que había otro gato más pequeño- No creo estar en condiciones para hacerlo yo…
-Bueno -la chica estaba muy contenta: todo parecía acabar bien.  No parecía darse cuenta de lo mal que estaba Lyss-, me veo capaz de intentarlo Me has enseñado bien, ¿no?
-Lo he intentado… No eres una lumbreras, si no fuera por tu delantera, habrías muerto de hambre hace mucho
Una colleja cortó su risa. En toda la herida. Pero él era un chico duro:
-¡Zorra! -dijo dándole un fuerte guantazo en el trasero. Demasiado fuerte, quizás, no tenía todo el control de sus facultades en ese momento.- Sabes que es broma…
-¿Estás seguro -ahora fue un intento de beso lo que la chica interrumpió-, Lyss? ¿De verdad quieres empezar una pelea física?
Su mano iba tomando estratégicas posiciones por la entrepierna del chico
-Nah, estoy cansado, no me apetece volver a ganarte y tener que violarte…
-¿Quieres decir que apriete hasta tenerte de rodillas?
-¡Guapa!
-Tomaré eso como una rendición... -dijo riendo. Ya estaban junto a coche. Se tumbaron sobre él e hicieron todo lo factible. Y, por vez primera desde que se conocieron, fue ella la que dijo que no podía más y pararon.
-¡Uauh! ¡Enhorabuena, machote!-dijo a su chico ofreciéndole un cigarrillo que acababa de encender en su boca y agitando su melena- ¡Has superado en aguante a una ninfómana!
Lyss apenas rió. Cuando la chica le miró, quedó horrorizada de su aspecto: Estaba pálido y frío como la mismísima muerte. Lo malo del sesenta y nueve es que no le ves la cara a tu pareja, pensó asustada. Al parecer, había perdido más sangre de la que habían supuesto. O de la que había supuesto ella, quizás el chico no quería asustarla para tener “una buena despedida del Mundo”, como decía él. O para darle una buena despedida de novio a ella.
-Lyss, idiota, ¡¿Cómo me hace esto?! -parecía histérica, pero no se movió lo más mínimo- ¡Vamos al hospital!
-No hay gasolina…no sabes dónde está el hospital…ni conducir… -cogió el humeante cigarro de la mano de la chica, que estaba paralizada-. Mejor hacemos auto-stop.
Tannya siguió la dirección de su mirada. Un coche se acercaba hacia el pueblo. Un coche patrulla.
-No debí dejar con vida a aquel chico… seguro que él ha llamado a la pasma para quedar de víctima. Al menos te llevarán donde te pongas bien. -Le sonrió.
-Mira, cariño... el copiloto -hablaba muy pausada y vibrantemente, todo su ser temblaba, sobre todo sus delgados labios que, ahora morados y tiritantes, hacían tintinear el cigarro-, parece un cura. Al final sí que tendré mi extremaunción. Si de verdad hay un Cielo y voy a él, espero que los ángeles tengan tu cara -Tannya le besó la frente; cada vez temblaba más -. ¿Pero que tengan sexo, eh?
La chica, con lágrimas en los ojos, le quitó el cigarro, le besó suavemente, y se lo volvió a poner en la boca.
-Te amo, Tannya -añadió bajando los párpados y torciendo los labios en una sonrisa que hizo caer, aún encendido.
-Y yo a ti, Lyssandre…y yo a ti…-La chica se quedó mirando su palpitante sonrisa un momento más antes de coger el cigarro para que no se quemara, esta vez para dejarlo a un lado, y de subir los pantalones al pobre chico. Cuando lo hizo, otro beso en la frente de chico hizo que, sin abrir los ojos, levantara una mano hasta el pecho de la chica, que se la cogió. Cuando lo alcanzó, su sonrisa aumentó, mostraba tranquilidad y felicidad absolutas, y dejó de temblar.

sábado, 14 de julio de 2012

Capítulo NUEVE.

CAPÍTULO 9.
De pronto, involuntariamente, cerró los ojos y apretó los dientes hasta dejar de sentir la mandíbula. Sobreponiéndose al dolor que bajaba de la cabeza por el cuello a toda la espalda, pensó lo mucho que se alegraba de morir con la cara de su novia como última imagen. Aunque la expresión de terror le hiciera perder parte de su belleza. También se alegró, según caía al suelo, de que no fueran sus palabras las causantes de su horror. Y dejó de pensar.
…
Despertó sintiendo la cabeza húmeda y caliente (aunque no estaba para metáforas obscenas). También su cara la sentía húmeda. Pero no era sangre, comprobó cuando logró despegar los párpados y abrir los ojos, sino las lágrimas de Tannya, que le había puesto sobre su regazo y lloraba mientras le llamaba por su nombre muy suavemente. Nunca le había visto llorar, no sin taparse el rostro, al menos. Y por cruel que parezca, la encontró preciosa. Ahora sí que era una niñita. Una niñita que, con casi total seguridad, acababa de salvarle la vida. Cerró los ojos al darse cuenta de que su novia aún no se había percatado de que ya había recuperado el conocimiento, para poder seguir así un poco más. Sabía que era hacerle sufrir, pero cuantas menos esperanzas tuviera la chica de que seguía vivo, mayor sería su alegría al ver que así era. Y además, así podría decirle algo bonito, pues dudaba de poder articular una palabra en ese momento.
Con lo que no contó fue con que, teniendo una abierta y sangrante herida, estaba perdiendo fuerzas a cada segundo que pasaba. Se dio cuenta cuando casi se queda dormido, despertando aterrorizado  de un profundo sopor. Temió que si dormía podría no despertarse y al ver que no era capaz de pronunciar el mínimo sonido con su seca garganta se asustó tanto que, temiendo que fuera lo último que haría en esta vida y haciendo acopio de todas las fuerzas que le quedaban, logró levantarse, apenas recostarse, lo suficiente para alcanzar los hermosos labios de la chica y darle uno de esos besos como si  mundo se acabase. Y es que, para él quizás, se acabara.
Sintió en su boca la sorprendida, casi horrorizada, pero incontenible sonrisa de Tannya. Haciendo otro sobrehumano esfuerzo, consiguió levantar un brazo para abrazar a la chica y ambos cayeron, sin dejar de besarse, tumbados uno frente al otro. Cuando oyó el “te amo” más sincero que jamás había pronunciado su chica, cerró los ojos y pensó que ya podía morir feliz, pues tenía qué añorar en el Infierno.  Ni el mismo Satán podría robarle un recuerdo así. Pero no fue así. Su corazón siguió latiendo. No el beso, sino la sonrisa de Tannya le había logrado devolver a la vida.
Tras un rato de besitos y caricias sin llegar a mayores, como un par de enamorados adolescentes, los chicos decidieron levantarse y descansar un poco antes de huir cuanto antes de allí. Aunque ya no hubiera nada que temer. Según le explicó Tannya una vez estuvieron una vez estuvieron los dos sentados contra la pared contemplando el cuerpo de otro chico, éste con la navaja hincada en la base del cuello, justo sobre el esternón, no sabía por dónde, pero había entrado y le había golpeado por detrás con una botella, haciéndole perder el conocimiento. Y al verle caer, como impulsada por un resorte ella misma saltó sobre su agresor y le pinchó.
-Después me senté junto a ti, y creo que ya conoces el resto –la chica acababa de recuperar su pícara sonrisa. Todo había vuelto a la normalidad-. ¿A que no sabes cuantas horas has estado inconsciente?
El chico miró afuera para ver si el sol había subido mucho. Seguía siendo muy temprano, los anaranjados rayos de sol entraban casi horizontalmente por las ventanas. Ella rió suave, casi amablemente:
-Ni dos minutos. -a pesar de todo, estaba realmente feliz.
Y tras un rato mirándose en silencio como dos idiotas añadió, con otra sonrisa:
-¿Nos vamos?
La respuesta de Lyss fue levantarse rápidamente y ofrecer la mano a su novia para ayudarle a que le imitase. Pero perdió el equilibrio casi cayendo sobre ella, que rió cruelmente.
-Deja que te ayude yo a ti, …mi niño.
Pero antes de dejar que se apoyase en ella, se agachó para recuperar la navaja. Al hacerlo, vio que el asesino sólo estaba agonizante y extrajo el arma blanca con cuidado. Extrañamente, al menos en alguien tan vengativa y agresiva como ella, esto la tranquilizó bastante.
-¡Vamos!
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